7 sep. 2007

REFLEXION...

Dialogando con Estanislao Antelo y su obra "Instrucciones para ser profesor".

"...se dice que los estudiantes, niños, jóvenes y adolescentes están abúlicos, apáticos, desinteresados, desmotivados, dormidos, irrespetuosos, indiferentes, distraídos, no tienen límites, están en otra, todo les da lo mismo, están aburridos, no tienen aspiraciones, todo les resbala, no se cuestionan nada, son superficiales, no son transgresores, no participan, no tienen valores. estos calificativos en su mayoría son despectivos, fatalistas, amargos, malhumorados, impotentes, dignos del muro de los lamentos. Incluso no llamaría la atención que se incluyera en esta serie que son tontos, estúpidos, que no saben lo que hacen. las formas de nombrar a los estudiantes arriba menciondas comparten algo. en estos argumentos se supone un "estar" de los estudiantes de hoy en la Argentina, que se opondría al verdadero "ser" del estudiante. pareciera que los estudiantes, adolescentes y jóvenes, por cuestiones biológicas, etarias, hormonales, energéticas, fónicas, oloríficas, alimentarias, deportivas, deben ser, siempre fueron y seguirán siendo de determinada manera. Claro que esa determinada manera suele ser la manera que nos agrada, un ideal. es como si hubiera una forma y sólo una de ser joven y estudiante, con la cual medir a las distintas generaciones que se suceden. algo llama poderosamente la atención: las preocupaciones acerca de la motivación, el interés y la apatía siempre van a parar del lado de los estudiantes. ¿Qué sucede con el profesor?. Para nosotros ningún alimento es tan pesado como el de los lugares comunes. el remedio para las contraseñas que la opinión diseña es la desconfianza. Cuando todos estamos de acuerdo tan rápidamente en el nombre de los que está mal, debemos desconfiar".
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