8 ene. 2008

Carta de Lectores 07/01/08

Después de 2 años y poco vuelvo a La Paz por uno de los acontecimientos más grandes y afortunados que puede tener un hombre..."espera los últimos días para la llegada de un hijo al mundo". Paradójicamente triste es mi entrada a la entrañable provincia que me vio iniciarme en la profesión que abracé como forma de vida..."Guardaparque".

Desde las rutas de Entre Ríos se aprecia el aumento de los claros en detrimento de los míticos montes típicos del espinal que dieron desde siempre protección a tanta fauna y flora nativa, al igual que a legendarios personajes que inspiraron leyendas forjando la tradición entrerriana. No solo la naturaleza se pierde con su tala; si hasta pareciera que los pasajes de la historia se quedan remolinando en el polvo bajo el sol, llorando entre las parvas del monte tumbado pronto a ser quemado.

Y sí, los justificativos son muchos (y discutibles) y todos los escuchamos alguna vez "El progreso no se puede detener" "La Población mundial es cada vez mayor y los requerimientos para su subsistencia también" "Mientras más rápido se haga MEJOR" "Tecnología, celulares, internet, Chat, MP4,etc,etc,etc".

Y sí, nadie va a negar los beneficios que nos dan todas estas cosas y cuanto nos facilitan la vida. es innegable el sentido en que nos la simplifican, pero...¿Tiene sentido todo lo que nos perdemos por ello?. es más, ¿no hay demasiada indiferencia entre todos como sociedad ante las perdidas irrecuperables que parecen marcharse para nunca más volver?.

Los laberintos del Paraná en esta región parecen habérseme dibujado en algún lugar de mi alma como un mapa marcado a fuego, de igual manera el recuerdo sacrificado trabajo de los pescadores artesanales con los que algunas veces no pudimos consensuar, ellos con la fundamentacion de sus conocimientos empíricos transmitidos por generaciones destinadas a enseñarles a ganarse la vida con y en el río; y yo con la convicción de aplicar las leyes para proteger la fauna íctica. (Habría que ver qué participación tuvieron ellos en la elaboración de estas leyes, como conocedores indiscutidos del uso de recursos).

Afortunadamente con tanta tecnología y globalización suelta, en La Paz todavía late el pulso de varios hombres que se niegan a dejar en el olvido la cultura de un pueblo que se vio nacer a la vera del Paraná. Mi fallecido abuelo, Juan Romero, me hizo vivir sus recuerdos de joven, cuando se abrió brecha a fuerza de brazo y hacha para despejar la Bajada de la Cruz y con ellos pareció fundirse el arte de Don Castella cuando dos años atrás entre charla y mate me explicaba y mostraba como aserraba las vigas del timbó "a mano", para hacer las canoas con las que salía a pescar. Me pregunto cuánta gente habrá capturado imágenes de su arte, es más me pregunto si estará establecido en algún circuito turístico la visita del barrio de pescadores en donde vive, estando a 20 metros de la playa. Vaya mi más cálido saludo y felicitaciones para él y para todos los hombres del río que resisten la pérdida de su cultura. de igual manera para un Montaráz que en los años que viví en La Paz nunca conocí (por aquello de la indiferencia a lo que nos toca) y que recientemente me sorprendió en una amena charla sobre aerogeneradores, perfección de la sencillez y cosas de la vida.

A quienes considero amigos ganados ; sepan que siempre los recurdo por tanta ayuda recibida en momentos difíciles: Pablo, María, Xiomi, Mingo, Angel, Olegario, Rita, Orlando, sólo por nombrar algunos. En fin son inumerables las memorias, momentos, personas y personajes de La Paz que hacen que esta ciudad no pierda la calidez de pueblo, y por ello dejo a todos los Paceños los mejores deseos futuros agradeciéndoles me hayan permitido ser y sentirme parte de esta ciudad con sus cosas buenas y malas. No por nada hoy radicado con mi familia en zonas de tierra colorada, selvas, arroyos y misterio; volvemos a esperar el nacimiento de nuestro segundo hijo, por elección "Paceño"...

...tal vez para tener siempre un motivo que nos permita hablar de La paz y volver...

Evaristo Sosa.

GUARDAPARQUE.

Nota de ALETHEIA: siempre serás bienvenido Evaristo, guardo con mucho afecto tu carta y ese ejemplar de ceibo que me regalaras. un abrazo fraterno. Rita

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